¿Cómo?

¿Cómo no extrañar tu sonrisa,
Si cada vez que la contemplo
Hace que en mi corazón
Sople por fin la brisa?

¿Cómo no extrañar tu mirada,
Si cada vez que me miras
Haces que mi alma entera
Sea dominada?

¿Cómo no extrañar tu aroma,
Si cada vez que estás cerca
Haces que mi mundo se despoje
De todas las sombras?

¿Cómo no quererte presente,
Si cada vez que te siento cerca
Haces de mí un demente?

¿Cómo no tenerte en mi cabeza,
Si cada momento de mis días
Los paso recordando la belleza
Que a mí vida trajiste un día?

Misericordia

Con cada paso que das aceleras el ritmo de mi corazón y logras que el aire escape de mis pulmones.

He recorrido incontables campos, unos de gloriosas flores y otros arrasados por desastrosas guerras, he visto el mar besar a la Luna en la noche y el Sol sobreponerse a las infinitas montañas, mas nunca había esperado encontrar un mundo nuevo como lo hice al ver tu rostro.

Lejos de los sueños que nunca se cumplieron, de las espectativas que nunca se pudieron concretar, lejos de la persona que quise y creí poder llegar a ser, estabas tú, esperando con una sonrisa velada para cambiar todo lo que conocí.

Quizás fue la fragancia de tu piel transportada por el suave viento, o quizás fue la luz de las estrellas reflejadas en tus ojos… Quizás fue Dios sentándose tras tu espalda mientras me miraba a los ojos, pero no pude evitar sentir que mi alma corría fuera de mí a través de cada poro de mi piel y que el corazón salía al galope por mi boca.

Fue en ese momento en el que, aún sin haber vivido nada junto a ti, supe que en el momento en el que me llamases, en el que tu mano se estirase en el aire para alcanzar la mía, yo correría hacia la tormenta y acabaría con ella por ti.

No sé si alguna vez sería capaz de salvarte, pero sé que en el momento en el que tu pupila encontró la mía en medio de los millones de seres humanos que pueblan esta tierra, tú me salvaste a mí, y nunca estuve en este mundo hasta que te encontré.

Sin embargo, no eres real.

Mis mayores intentos por encontrarte fueron en vano. Recorrí la tierra buscándote hasta que la piel de mis pies se tornó dura y escapó de mi cuerpo. Corrí sabiendo que había perdido desde mucho antes de comenzar a competir.

Completamente incompleto, sé que el mundo no me debe nada, que el amor habrá de pararse en mi puerta con sombría mirada y esperar a que esta se abra, pero no entrará.

Azar disfrazado de mujer, vestido en la más hermosa piel que puede concebir este mundo, siempre has sido esquivo conmigo, enviándome regalos que no pude abrir porque nunca estuvieron hechos para mí.

Condenado a ser espectador, compañero itinerante de enemigos y de cosas muertas, supuse durante años que ser el enemigo no estaba mal.

Hasta que un día me vestiste de héroe, y se me condenó a morir sin haberlo sabido yo.

Huérfano de hogar, escapando de mi propio destino, desterrado del mundo de sueños que una vez poblaron magestuosas apariciones, recorro este mundo sabiendo que no hay lugar para mí.

Y no es más que mi propia culpa… Porque no soy más que otro demonio más escupido de la misericordia.

Belleza en lugares negativos

Miles de ocasiones pasaron
En las cuales decisiones se tomaron,
Unas buenas, otras no tanto,
Convirtiendo la vida en algo como un suicidio.

Pasando gente que dejaba lecciones
Sobre cómo ser bueno a ratos,
Sobre cómo lograr pasar los malos tragos
Haciendo de malos días, buenos falsificados.

Días en los cuales las flores estaban podridas,
En los cuales las nubes olían a azúcar,
Días llenos de amor y de éxtasis
Y al mismo tiempo, de depresión.

Personas que parecían las indicadas
Para dejar de tener una vida vacía,
Personas que me enseñaron
Que me querían tanto como me jodían.

Habiendo vivido en el fondo,
Descubrí entre las sombras luz,
En medio del odio, trazos de amor,
Y aprendí sin quererlo, a creer en los caídos.

Siempre han sido ellos capaces
De levantarse y superar todo,
Tomando luz de donde no la hay
Y al mundo, cambiarle el modo.

Sin necesidad de deidades,
Ni de alarmantes monstruosidades,
Sin un Jesús Cristo en su corazón
Dejaron atrás todas las calamidades.

Marchando lejos del Sol,
Sintiendo como me desmorono de a pocos,
Camino con paso firme,
Sabiendo que me construyo poco a poco.

Viendo al mundo con una luz renovada,
Mostrando en mi mirada de qué soy capaz,
Escrutando el mundo la bondad
Mientras los ojos del diablo he de portar.

Mirando años atrás,
No podría llegar a jurar
Que dejaría de temer,
No creería que otro podía ser.

Dejando atrás este montón de deshechos
Que hoy atesoro como lecciones,
Donde brillan miles de recuerdos
Y se hunden otros montones de desperdicios.

Con un suspiro inconsciente,
Casi insoportable,
Me doy cuenta de que soy en mí un ángel,
Que no puede dejar de ser también un demonio.

Tu ausencia

Nunca​ ha sido fácil escribir. En muchas ocasiones, el papel mantiene blanco durante horas y horas mientras la mente busca cómo decir lo que no se puede decir, expresar lo que no tiene manera de expresarse.

Muchas personas creen que, por el hecho de ser escritores, las palabras fluyen como el agua fluye en los nacimientos de los ríos, como si fuese el aire que entra y sale de los pulmones. Pero no es fácil.

Nunca lo fue.

Para escribir, para poder entregar algo “bonito” al mundo por medio de las palabras hace falta buscar dentro de uno mismo. Es necesario bajar hasta el fondo del alma propia y elevarse hasta lo más alto de los sueños. En ese recorrido, muchos se encuentran varias veces con sus musas y son capaces de cambiarle la cara al mundo basándose en el amor y la esperanza.

Pero en ese recorrido existe un riesgo, uno que nadie quiere tomar día a día, y por eso la poesía y la escritura están agonizando. Bajar a lo más profundo siempre es peligroso, porque siempre encontrarás a los demonios que temías de pequeño y que pensabas estaban bajo la cama. Para hacer ese recorrido, hay que ver a la cara a los monstruos que habitan las pesadillas, todos ellos con máscaras basadas en tu cara.

Escribir… Escribirte nunca es fácil y nunca estará vacío. En muchas ocasiones habrán escritos llenos de amor, de esperanza y de sueños inalcanzables; en otras, las palabras estarán llenas de pedazos de esos monstruos, de demonios que se alzan con cada palabra para escupir en la cara de quien te escribe.

Y es en tu ausencia donde más creaciones he podido terminar. Ha sido mirando a mis demonios a la cara cuando más he apreciado la belleza del mundo, de tu universo, tan ajeno a mí.

Es en tu ausencia cuando he podido superar los miedos y soltar mis ataduras. Es así como pude darme cuenta de que no existen más demonios dentro de mí… Porque el demonio… siempre he sido yo.

Vermillion 2

Apuró los últimos sorbos de aquel mejunje y se dirigió hacia el baño. Sabía que contaba con tiempo aún y se tomó una larga ducha. El agua fría terminó de hacer el trabajo que comenzó el café y pronto su mente funcionaba con la celeridad de un motor recién aceitado.

Apuró los últimos chorros de agua caliente que caían y se plantó frente al espejo del baño. Su cuerpo estaba cubierto por pequeñas cicatrices que brillaban al contraluz de la lámpara, heredadas tiempo atrás mientras vivía en las calles de aquella infame ciudad. Lucía barba de varios días, profundas ojeras y ojos cansados.

Caminó por aquel pequeño apartamento mientras su cuerpo emanaba una pequeña cortina de vapor. Alcanzó el armario y se vistió sin prisas. Ordenó su maletín y se encaminó a la salida del apartamento. Hoy, al igual que siempre, saldría justo a tiempo.

Al descender al rellano se encontró con la vecina del apartamento de encima. Apuró el paso y sostuvo la puerta del portal mientras ella le sonreía.

Caminó con paso firme hacia su trabajo, una pequeña oficina dedicada al desarrollo de programas contables, oficio muy solicitado por aquel entonces.

Al llegar, se detuvo en la entrada del edificio y miró hacia atrás. Vio de nuevo a su vecina y se despidió con un amago de sonrisa.

El día transcurrió lentamente en medio de conversaciones con varios clientes y prospectos. A las 6 en punto todo estaba apagado y se disponía a salir. Contaba con media hora de adelanto, por lo cual decidió dar un paseo por las calles hasta su café favorito. Solicitó el café de siempre e inició su camino a casa.

 

Al llegar al portal, la encontró de nuevo, y volvió a sostener la puerta para ella de nuevo con una sonrisa.

Llegaba justo a tiempo, como cada día.

La Noche Más Oscura

La noche siempre es más oscura

En el momento antes de amanecer,

El amor siempre es más puro

Antes de convertirse en fría hiel.

La compañía siempre se ve más brillante

Antes de que el mundo te abandone,

Al igual que el oro brilla mucho más

Antes de que te decepcione.

Las horas son más largas antes del momento

En el cual acudo a tu encuentro,

Al igual que el cielo se ve mugriento

Cada vez que en mi vida te pierdo.

Como Uroboros está hecho el mundo,

Comiendo su propia cola,

Para que en menos de un segundo

Llegue la vida con nuevas olas.

No sé si escribe mi mano 

O es tu ausencia la que araña este papel,

No sé si estas líneas sean en vano

Y esté aceptando que no vas a volver.

Espero que el dolor humano

Se comporte como la misma noche,

Que al acercarse su fin se torne exagerado,

Y en la mañana se convierta en un mero cliché.

La noche siempre es más oscura,

Justo antes de amanecer,

Pero nadie te cuenta desde la cuna,

Que por alguien no disfrutarás del día nacer.